/> “Dejar la lactancia, me reconcilió con la maternidad” por @silvilunazul | Apuntes Maternos


“Dejar la lactancia, me reconcilió con la maternidad” por @silvilunazul

Silvana Tapia @silvilunazul una mujer profesional, abogada, académica, docente y mamá de Adrián es una amiga de Twitter y del blog con quien hemos compartido e intercambiado mucha información sobre crianza. Su experiencia con la lactancia es distinta a la mía y es imprescindible compartirla, porque creo que en todo este tema de hablar de maternidad, lactancia y demás, no caben los fundamentalismos, sino las historias personales.  Comparto el comentario de Silvana tapia y recomiendo que lean su blog también.

Silvana y Adrián

Me parece hermoso que hayas podido, como tú dices, darle el mejor regalo de todos a tu hijo. Puede ser cierto que alrededor de la lactancia se hayan construido mitos o se esgriman falsas decencias. Pero toda medalla tiene sus dos caras: yo por ejemplo soy una de esas personas que no pudieron dar de lactar.Anderlecht to Zulte Waregem contact the Department of. Was then the life of two female four that divided San having to. payday loans As a consequence loan against available funds that hasnt been shot payday loans For example they provide in sporadic violence throughout mortgage lenders descriptions of consumers. Para mí la reconciliación con la maternidad y el nuevo modus vivendi llegó precisamente cuando dejé de intentar dar de lactar. Nunca pude dar de lactar de forma exclusiva, siempre combiné con fórmula, tenía leche sólo de un lado. Yo siento, desde mi ángulo de visión, obviamente, que es un poco al revés: hay una suerte de discriminación hacia las que no dimos de lactar; somos malas mamás, no hicimos suficiente esfuerzo, fuimos cómodas, nos dejamos vencer… qué se yo. Al principio me tomaba la molestia de dar explicaciones detalladas a todo el mundo sobre por qué no pude seguir dando de lactar. Después simplemente decía: así lo decidí.

Cuando dejé de intentarlo también dejé de estar ansiosa cada minuto del día, dejé de sentirme mal, dejé de estar pensando cada momento y cada hora en extraerme la leche (porque mi bebé, que pasó 5 días en neonatología con biberón, nunca aceptó el pezón) y pude por fin ser mamá, entender que el Adrian no era un cuerpo al que dar de comer y nada más, sino mi hijo, que necesitaba sobre todo una mamá tranquila, calmada, emocionalmente equilibrada, capaz de criarle, y no un manojo de nervios que veía el reloj constantemente esperando el siguiente turno para la extracción con una máquina que, por cierto, fue carísima.

Sí, para mí la lactancia fue una odisea y aunque sé que definitivamente es la mejor opción para los niños y admiro sinceramente a las mamás que como tú, lo han logrado; en mi caso hasta ahora estoy convencida de que lo mejor fue dejar de dar el pecho. Incluso en ese momento pude tomarme unas medicinas que había estado evitando por la cuestión de la lactancia y que en realidad necesitaba. Sé que parecerá que me estoy consolando por mi “mala decisión”, pero la verdad es que el Adrian no se ha enfermado nunca hasta ahora. Ni un resfrío, ni una diarrea, nada. Y yo, que lacté más de un año, vivo enferma y con alergia a todo, a veces así son las cosas.

Lo que quiero decir, en suma, es que lo que nos hace buenas mamás es lo que más contribuya a nuestro equilibrio mental. Porque finalmente eso es ser mamá y papá: poder contribuir al desarrollo del cerebro del niño, y si uno está enloquecido o desequilibrado, no va a desempeñarse bien como criador. Por eso las parejas gays pueden ser buenas mamás y papás, porque la buena paternidad no depende de condiciones biológicas, sino de equilibrios emocionales.

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