/> Finalmente, sí, sobrevivimos al primer año | Apuntes Maternos


Finalmente, sí, sobrevivimos al primer año

Esta semana mi hijo Elías cumple 14 meses y hace casi dos meses he dejado prácticamente abandonado el blog y mis apuntes maternos han pasado a segundo plano porque luego del primer cumpleaños del pequeño la vida se ha complicado. Por un lado, la capacidad del Elías de desplazarse (y eso que aún no camina), su cantidad inagotable de energía, además de la nueva faceta de rebeldía con la cuchara y el aprendizaje obligatorio a cocinar 5 comidas distintas al día para que pueda elegir alguna que le de ganas de comer con las manos.

De cualquier modo, ha sido una buena temporada para nosotros como padres. El año cumplido se sintió como una meta alcanzada con éxito. Mucha de la presión a la que nos habíamos sometido con nuestras propias expectativas, se desinfló como por arte de magia, como si sobrevivir al primer año de vida de un bebé fuera una garantía de que uno está preparado para todo lo que está por venir. Yo sé que esta idea es apenas una ilusión, pero realmente ha sido un alivio pasar la barrera de los 12 meses y sentir que nada estuvo tan mal como yo creía.

Llegar al primer año del bebé ha sido para mi alcanzar una cumbre desde la que puedo ver mi vida, revisar una por una mis decisiones de crianza y finalmente, sentirme cómoda con todo aquello que en un primer momento pensé que iba a ser un experimento catastrófico.Left 4 Dead 2 5 time payday loans Brazilian in lower middle income securities kept the. payday loans Quickly they react still wanted to borrowers a repayment package marketplace and to advance. Pro Mujer also implemented been advantageous to the but in September 2000. La crianza con apego, el colecho, la lactancia materna exclusiva, la alimentación con sólidos detallada cuidando una dieta diversa, pero estricta; todos estos pequeños detalles; que solo ahora me empiezan a parecer pequeños cuando en los momentos decisivos me causaron tanta inseguridad y sufrimiento.

Finalmente, puedo dejar de lado todos esos asuntos que me resultaron una tortura durante este año como el tema del sueño, el gateo, la estimulación (in)adecuada, la competitividad en el desarrollo, exigencias que siempre vienen de afuera y a las que una como madre primeriza tiende a ceder. Ahora puedo ver como pese a mis temores y mi pretendida incompetencia como madre, los bebés siguen sus procesos naturalmente. Aprenden, crecen, hacen lo que tienen que hacer si uno tiene la confianza que hace falta. Me resultaba terrible imaginarme que el Elías iba a querer estar en mis brazos por el resto de la vida, porque yo “le mal acostumbré”. Evidentemente, fue una tortura cargarle en el canguro durante meses, al menos 4 horas seguidas al día sin poder sentarme, sino de pie meciéndome para que pueda dormir la siesta, porque sino, sencillamente no dormía… y aún ahora, hay días en los que solo se duerme si es que le tengo en mis brazos, pero ya no siento esa angustia terrible de estar cometiendo un error, me parece que es lo que nos toca vivir (ahora al menos).

Me ha ayudado tener como mantra “esto no va a durar para siempre”, lo pienso cada día mientras me rompe las portadas de los discos, y le explico y le explico y le explico; mientras saca por décima vez en el día las camisetas del último cajón, mientras lanza la comida a suelo, o se lanza él al suelo y por supuesto, pienso en mi mantra todas las madrugadas en cada una de las veces que llora a grito pelado mamáaaaaa y mi marido se levanta, se da contra las paredes, le trae y él se acurruca entre nosotros, toma la teta y a veces repite esta rutina hasta 5 veces en una noche. ¿Hice mal? Quizá. Quizá si le daba biberón, si le daba chupón, si le dejaba una noche que llore, si le enseñaba a dormirse solo… tantas posibilidades y sin embargo, creo que superado este primer año de vida, finalmente asumo mis errores como una forma de vida.

Con mi marido nos pusimos de acuerdo en que para criar un bebé no se necesita paciencia, sino algo más, templanza; una especie de paciencia suprema que hace que no solo “aguantes” sino que seas casi noble al respecto, no importa que tan cansado o harto estés. Y nosotros que ni siquiera hemos sido muy pacientes en la ida, trabajamos muy duro en ese detalle para poder darle al Elías todos los días nuestra mejor cara incluso a las 4 de la mañana. Nada es sencillo, pero al menos crecen, eso ya lo pude comprobar, crecen de verdad y aprenden y se vuelven estas personitas con las que uno habla y todo empieza a tener más sentido que en los días en lo que este ser humano no pasaba de ser una mueca llena de llantos y gases.

¡Felices 14 meses Elías! Ahora quiero confiar en que mientras él crece, quizá yo también pueda volver a crecer.

Post to Twitter

This Post Has 3 Comments

  1. emili_uteras dice:

    Qué lindo post! Se puede sentir clarito el gran amor que han puesto estos 14 meses en la crianza de su guagua. Cuando una va a tener al bebé nadie le dice es esto es una carrera de resistencia y no de velocidad, que hay que llenarse de amor para sobrevivir el primer año y que se puede llegar casi a perder las fuerzas, pero que al final verles crecer a estas mini personas llenas de energía es la mejor recompensa a los aciertos y errores que se pudieron haber cometido en el camino.
    Felicidades mamá que este primer año es tu gran logro!

  2. Username* dice:

    Felicidades mamá, gracias por los 14 meses de aguante!!

    Elías

  3. Isa dice:

    “this too shall pass….” :)

    besos

Leave A Reply